Enraizarse en el aquí y ahora. Sentir el vértigo de lo desconocido. Dejarse guiar por la inspiración. Percibir la verdad del otro. El Teatro tiene el elevado poder de reconducirnos hacia nuestra humanidad, acariciando esa profundidad que a menudo escondemos bajo la alfombra de nuestros miedos.

Hablando en términos prácticos, ¿qué grandes beneficios nos podemos llevar de un excelente curso de Teatro? Sin querer ser exhaustivos, hemos elegido tres que sin duda colocamos entre los más importantes.


Quitarse todas las Máscaras

“Todos tenemos una parte miserable que tememos que nos descubran” dice Anna Sabaté en su conferencia “Quítate la máscara y empieza a vivir” (escúchala en la barra abajo) . Por esta razón nos ponemos una máscara, que esconde nuestra verdadera naturaleza y a la vez nos empuja hacia un camino que no es el nuestro. Ganamos en al menos tres aspectos al quitarnos la máscara:

  • Recuperar nuestra espontaneidad. La sensación de vibrar con la gente, de sentirnos a gusto entre las personas a nuestro alrededor, de conectar con ellas. Progresivamente pararemos de actuar para gustar y simplemente gustaremos actuando.
  • Dignificar nuestros deseos. Nos daremos la libertad de sentir el placer y de gozar de pequeños disfrutes, de decir “No” a una invitación que no nos atrevíamos a rechazar para decir “Sí” a aquel pasatiempo que nos encanta. Ya no nos dará vergüenza decir y hacer lo que nos gusta.
  • Soltar nuestra invulnerabilidad. Soltar esa coraza que con el tiempo nos vuelve rígidos e impermeables a las emociones. Poco a poco abrimos el corazón y permitimos que los acontecimientos externos nos afecten, sea de forma positiva o negativa, ya que abrirse sólo a las emociones positivas es otra forma de coraza.

Afinar la Escucha

“¿Mi hijo quiere decirme algo y no se atreve?”, “¿Mi pareja está realmente a gusto conmigo?”, “¿Por qué mi jefe no me promociona si está contento con mi trabajo?”… De una escucha atenta surgen preguntas (y respuestas) nuevas y más profundas.

Nos resulta tremendamente más fácil captar lo “no dicho”, lo “implícito”, lo “sutil”, cuando escuchamos la realidad desde ese instinto que los animales tienen bien desarrollado. Ese olfato que nos lleva a un nivel más alto de comprensión de la realidad. En fin, si aprendemos a escuchar atentamente se multiplican nuestros descubrimientos.


Aprender a Salir de la Zona de Confort

“Aunque me encantaría, no me atrevo a…” Aquí está tu zona de confort. Hablarle a una persona que te atrae, bailar sin freno, pedir un sueldo más alto, ponerte un vestido o un traje muy bonito, hacer un viaje en solitario… Todo esto nos puede confrontar con nuestros miedos, y bloquearnos.

Salir de la zona de confort es una habilidad clave para vencer esos miedos, y se cumple al dar un paso (a veces, el primero) hacia donde queremos dirigirnos, y al exponerse a sensaciones nuevas. Salir de la zona de confort quiere decir también que no podemos anticipar con certeza lo que va a pasar: es parte del encanto del juego.

Conclusión

Quitarse las máscaras, afinar la escucha y aprender a salir de la zona de confort son tres claves fundamentales en nuestro camino de evolución como personas. Tres procesos bien conocidos en el mundo del Arte y el Teatro, con un elevado poder de transformación en nuestra vida diaria.

Son además tres de los pilares que sostienen el trabajo del Guerrero Interior, un curso que une cada vez a más atrevidos y que desde este año se emprende en Espai Philae, un espacio nuevo y creado a medida de este gran viaje.

Andrea Nasato

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