Hoy en Teatro Libre

Me di cuenta que a veces a la baja autoestima se le llama erróneamente humildad.

Tanto una persona humilde como una con baja autoestima pueden escuchar y no creer que lo saben todo; las dos suelen agradecer la ayuda de los demás, las dos pueden aceptar una situación temporal que no les guste.

Pero solo una persona humilde de verdad sabe poner límites alineados a sus valores; sabe recibir los cumplidos a corazón abierto y permitir que estos refuercen la confianza en sí misma. Y por supuesto, una persona humilde está más en paz consigo misma.

Andrea Nasato

Ilustración de Paula Bonet

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